viernes, 5 de octubre de 2012

Londres. No, no nos cansamos. (día 6)

Hoy tocaba hacer un poco el guiri. De momento estamos teniendo suerte con el tiempo. Que sí, que vale, que todos los días llueve un poco, de madrugada!. Pero nada que nos fastidie los planes. Sol y nubes en el cielo y un tiempo agradable para pasear y hacer cosas. En fin, que el plan de hoy era pasear de arriba a abajo el Covent Garden. Zona conocida por el mercado del mismo nombre y los artistas callejeros que actúan delante de él. Pero también es una bulliciosa zona de compras, restaurantes y gente, mucha gente.



Bajamos hasta allí parte del camino en bus y después nos dedicamos a caminar y caminar y caminar... Entramos a curiosear en un montón de tiendas, a buscar cosas raras y curiosas. Cosas extravagantes y cosas chocantes. Lo que siempre se ha llevado en londres son las cosas que no cuadran. Jerseys de cuello vuelto sin mangas, pantalones cortos y sandalias con gorros de lana... La cuestión es tratar de llamar la atención. Llegamos al mercado y dimos una vuelta por él. Músicos tocando instrumentos de cuerda, gente comiendo en el interior y tiendas repletas de turistas es lo que uno puede esperar allí, pero haya que reconocer que el sitio tiene su encanto.



Tras pasear toda la mañana paramos en un Wagamama (cadena de comida oriental a la que ya hemos ido muchas veces) a comer. La del Covent Garden está en un sótano, pero hay sitio siempre, está al lado del mercado y es razonablemente barata. Yo tomé una ensalada estupenda con trozos de carne a la plancha y Bea un arroz con curry y pollo. De beber me pedí un zumo natural de zanahoria con gengibre que estaba delicioso. Satisfechos nos fuimos a seguir recorriendo la zona. Primero paseamos por la zona donde está la mayor concentración de tiendas de deportes de montaña de Londres. Unas diez tiendas en dos manzanas situadas al sur del mercado. De ahí nos fuimos a hacer la visita de rigor a Orc's Nest, una famosa tienda de material de rol y wargames. Quizás de las más veteranas de la ciudad y siempre bien surtida. Cansados ya de la caminata (parece que no pero en estas ciudades uno camina MUCHO sin darse cuenta) nos fuimos a descansar al apartamento antes de irnos a cenar.



Buscando buscando para cenar acabamos en la Trattoria Modello. El restaurante era un sitio clásico, de verdadera comida italiana y regentado por italianos desde hace ya más de cuarenta años. Yo me tomé unos calamares a la plancha  con una salsa de ajo, romero y vino blanco que daba gloria. Bea fue a lo clásico con la lasagna. Ambos platos deliciosos. De postre me tomé una especia de cañas rellenas de ricotta impresionantes. El sitio, además de todo, era barato. De esas joyas que hay en los barrios y que desde fuera como turista no creo que encontrases. Tras el postre, tuvimos una conversación de economía con uno de los camareros, portugués él. Nos preguntaba que tal las cosas por Galicia y él nos decía que por Portugal la cosa estaba muy mal. Que habían cerrado muchísimas fábricas de textil y que daba mucha pena. Nos dijo que se notaba mucho como había crecido el número de españoles en Londres. Que hace unos años había, pero que muchísimos menos. Además nos contó que se notaba que había muchos ya por el norte de Inglaterra. Que en zonas como Manchester o Liverpool se veían ya, cuando hace unos años era impensable. Nos contaba también como compatriotas suyos estaban yendo a vivir a Brasil. En fin, parece que los ciclos se repiten.



Tras la conversación decidimos bajar a dar un paseo a Piccadilly, que todavía no habíamos ido y nos parecía pecado. Cogimos el metro hasta Leicester Square y desde ahí bajamos dando un paseito. Nos sentamos un rato en la fuente, nunca lo habíamos hecho, y cogimos otro bus de vuelta para dormir ya hasta el día siguiente. Buenas noches!

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